Descripción
Hay peluches que se abrazan y otros que, además, pueden acompañar al bebé a todas partes. Este conejito de Kaloo tiene unas orejas larguísimas que sirven para agarrarlo, llevarlo de un sitio a otro y colgarlo cuando llega el momento de guardarlo. Una característica bastante práctica, especialmente cuando los peluches empiezan a viajar por toda la casa.
Su cuerpo blandito y sus 25 cm de altura lo convierten en un muñeco fácil de manejar, con diferentes partes que el bebé puede explorar y sujetar conforme desarrolla sus habilidades de manipulación. Las orejas, además, dan bastante juego: se pueden anudar para colgarlo, sentarlo en un columpio improvisado o ponerlo cabeza abajo. No sabemos qué tiene eso de divertido, pero a determinadas edades resulta fascinante.
Conforme crecen, el conejito puede participar también en sus primeros juegos de imitación: darle de comer, acostarlo, taparlo, llevarlo de paseo o convertirlo en protagonista de cualquier historia que se les ocurra.
Kaloo ha fabricado este muñeco con al menos un 94 % de materiales y rellenos reciclados, y su relleno es 100 % poliéster reciclado. Además, puede lavarse a máquina, algo que agradecerás cuando el conejito empiece a tener una vida social bastante más intensa de lo previsto.
Se presenta en una caja de regalo reutilizable, con un espacio bajo la tapa para escribir una dedicatoria. Un detalle especialmente bonito si lo eliges como regalo de nacimiento.
Características:
– Mide 25 cm de altura.
– Tiene unas orejas especialmente largas que permiten agarrarlo, anudarlas y colgarlo fácilmente.
– Su cuerpo suave y flexible facilita la manipulación y permite incorporarlo a diferentes juegos.
– Está confeccionado en poliéster, contiene al menos un 94 % de materiales y rellenos reciclados.
– Su relleno es 100 % poliéster reciclado.
– Puede lavarse a máquina.
– Se presenta en una caja de regalo reutilizable con espacio para escribir una dedicatoria.
– Disponible en diferentes colores.
Y lo de las orejas largas tiene otra ventaja: cuando aparezca colgado de una silla, de un tirador o de cualquier otro sitio insospechado, al menos sabrás cómo ha llegado hasta allí.





