Descripción
Una granja blandita, ocho personajes y accesorios para meter, sacar, esconder, encontrar, colocar cada uno en su sitio y, poco a poco, empezar a inventar historias. Mi primera granja de Lilliputiens está pensada para esas primeras etapas del juego en las que algo tan sencillo como hacer aparecer una vaca por el tejado puede repetirse veinte veces y seguir teniendo exactamente la misma gracia.
Dentro viven algunos de los personajes clásicos de la marca: Simón el cerdo, Rosalía la vaca, Ivón la oveja, Paulette la gallina, Ignacio el burro y Gaspar el pato. También está el granjero Fons con su tractor rojo, porque alguien tendrá que poner un poco de orden entre tanto habitante.
La propia granja forma parte del juego. Las peques pueden introducir las manos por sus distintas aberturas para buscar los animales y abrirla por completo para descubrir los diferentes espacios de la granja. Así pueden empezar simplemente manipulando los muñecos y, conforme crecen, aprender qué animal es cada uno, dónde vive, imitar sus sonidos o decidir que hoy la gallina conduce el tractor porque para eso la granja es suya.
Todo es de tela, pensado para manos pequeñas y para jugar sin miedo a golpes. Y cuando terminan, los animales vuelven dentro, se cierra la granja y el asa permite transportarla como si fuera una pequeña casita. Un detalle bastante interesante cuando toca recoger o llevársela a casa de la abuela.
Características:
– Incluye la granja y 8 personajes y accesorios para jugar.
– La granja cuenta con distintas aberturas por las que meter, sacar y buscar los personajes.
– Se abre para descubrir los diferentes espacios destinados a los animales.
– Favorece la manipulación, la motricidad fina, el reconocimiento de los animales y el juego simbólico.
– Cuenta con cierre para guardar las piezas en su interior y asa para transportarla.
– Fabricada en poliéster, con poliéster reciclado en el relleno.
– Mide 23 × 16 × 22 cm.
– Lavable a máquina a 30 °C en ciclo delicado.
– Recomendada a partir de 18 meses.
Primero meterán y sacarán animales sin parar; después empezarán a colocarlos, nombrarlos y a montarse su propia vida en la granja.







